La responsabilidad social empresarial (RSE) se define como la contribución activa y voluntaria a la mejora social, económica, social y ambiental del entorno donde ejerce su actividad la empresa. Con el objetivo de ser más competitiva e incrementar su valor añadido. Se da por supuesto que las empresas y entidades que asumen y cumplen con los requerimientos que implica RSE, también acatan estrictamente la legislación básica como la específica del sector en el que desarrolla su actividad.
Los antecedentes de la RSE se remontan al siglo XIX en el marco del cooperativismo y el asociacionismo que perseguían conciliar economía social y justicia redistributiva con eficacia empresarial. La RSE existe cuando una empresa incorpora en su cultura y en su proceso de decisiones una valoración de la repercusión que tiene su actividad en su comunidad, en sus trabajadores y en el medio ambiente. Las empresas que aplican esta política de responsabilidad hacia la sociedad lo hacen por una convicción moral de que tienen que contribuir al bien común en una economía social de mercado. Ya que en un sistema económico donde opera un mercado libre y todos sus actores buscan maximizar su beneficio los abusos, las desigualdades y la marginación son características comunes de estas sociedades. Entonces, resulta fundamental reconocer y poner como ejemplo a las empresas que practican valores como la justicia, la igualdad y la equidad para que esto sea la norma y no la excepción de unos cuantos empresarios conscientes.

“Toma 20 años construir una reputación y cinco minutos arruinarla.”

Winston Churchill

En este sentido el movimiento del capitalismo consciente intenta favorecer y expandir la idea que los empresarios a través de su gestión han de tener un papel relevante en el devenir del funcionamiento social en el cual se encuentran inmersos. Este movimiento piensa que el capitalismo de libre empresa es el más poderoso sistema para la cooperación social y el progreso humano. Fomentar un mayor nivel de consciencia en el mundo de los negocios que comporte ir más allá de los beneficios, es uno de los principales objetivos que persigue el capitalismo consciente. Se trata de no pensar únicamente con una visión financiera en las compañías y en cualquier negocio, si no como hace la RE hay que tener en cuenta el entorno, con un verdadero compromiso con empleados, clientes, proveedores y con el medio ambiente. Además con una proyección a largo plazo.

“Crear un negocio fuerte y construir un mundo mejor no son metas contradictorias: ambas son ingredientes indispensables para el éxito a largo plazo.”

William Clay Ford Jr (Ford Motor Company)

El capitalismo consciente se sustenta en cuatro principios:
1/ Principio superior. Partiendo de la necesidad de obtener más beneficios. Las empresas pueden desarrollar un enfoque que trascienda el resultado económico.
2/ Orientación a grupos de interés. Se reconoce que la vida tiene una naturaleza interdependiente, por tanto los negocios son un ejemplo de interdependencia, ya que se crea valor para la sociedad en general y especialmente para los grupos afectados por la actividad “stakeholders”. De esta forma se genera un sistema económico saludable.
3/ Liderazgo consciente. El líder es una persona que abre nuevos caminos para generar nuevas actividades e inspirar a otros a seguir el mismo camino. El líder consciente abraza el propósito superior y busca crear valor para la sociedad y armonizar los interese de los diferentes grupos.
4/ Cultura consciente. Se refiere a conectar cada grupo de interés entre sí y con el propósito superior, las personas y los procesos que forman la compañía.
La justicia social no se puede institucionalizar y el mercado libre por sí solo no tiene la capacidad de autocontrol, por tanto además de regular algunas actividades es imprescindible promover y propiciar una cultura empresarial que contribuya al bien común, aunque sea por una necesidad egoísta de sostener el sistema y sentirse mejor por ayudar a los más desfavorecidos.

Juan Manuel Rosés Cudinach
Julio 2018